Caída de los precios

Comentaba sentado en un pequeño bar, que se encuentra cerca de casa y dónde cultivo mi tendencia a socializar, comentaba como ya he dicho que la vida en pareja es como estar montado continuamente en una montaña rusa. Mi compañero de tertulia, que no se encontraba en la situación de divorciado como yo, me daba la razón. Pedimos un par de vinos más. Y con la cabeza algo más caliente que antes empezamos a opinar sobre la situación del gobierno. Alzamos la voz un par de veces. EL camarero nos miró con cara de tuercecuellos mientras le daba al botoncito de la máquina de tabaco. Pedimos otro par de vasos. Yo ya tenía cogido por el cuello al imbécil que tenía en la mesa al mismo tiempo que él me tenía cogido por un solo testículo. No me importaba quedarme sin testículo pero la cosa dolía mucho.
Volví a casa solo, de nuevo. Y con ese dolor de fondo, que no sabía bien qué lo producía, ó la factoría seminal ultrajada ó esta soledad malquerida.
Free counter and web stats